A continuación lo que estoy a punto de narrar fue algo impresionante para mí, pero en general fue muy impactante para todo el país, uno de los acontecimientos que cuando pasan en otras partes del mundo podríamos pensar que no es nada grave, tal vez si pero no le damos la gran importancia que debería, un ejemplo muy cercano fue el que paso hace un par de semanas con el efecto de los huracanes que acontecieron en el golfo de México que impactaron muy feo en ciertos países de Estados Unidos, a capitalinos no nos afectó, solo un par de lluvias e inundaciones en ciertas partes de la ciudad, pero nunca nos dimos cuenta de que magnitud estábamos hablando en cuestión de catástrofe.

Pero el martes 18 de Septiembre sentimos una de las más grandes catástrofes que se han visto en el país, fue empezando la media tarde todos están en sus labores cotidianas, trabajo, escuela, lo que hacemos en un día cualquiera, solo que ese día a las 11:00 a.m. se realiza un simulacro por el temblor del 1985 que también fue impactante y muchas de las casas habitacionales terminaron en ruinas, muchas personas perdieron su hogar, muchas otras pudieron ser rescatadas y otras cuantas quedaron en los derrumbes, fue una época que el país se vistió de luto. Ahora el planeta nos realizó un par de movimientos que todos sabíamos que en algún momento debía realizar, sin ningún aviso, lo único que sentimos fue el miedo, pavor, que supera hasta el más fuerte hombre, ya que en cualquier momento te puede caer cualquier cosa. Para las personas que estaban a mi alrededor casi todas tenían la experiencia del 85, eran las personas más alteradas ya que tienen todo el recuerdo de aquella época, para los que somos nuevos en esto también estábamos asustados pero no a esa magnitud como la que tuvieron aquellas personas aquel día, las láminas de policarbonato se movían, los cristales estrellaban, las paredes se cuarteaban, las paredes se cuarteaban, afortunadamente trabajamos en un primer piso y pudimos salir mucho más rápido de lo que pensamos,  pero el problema fue los últimos piso eso si era un verdadero caos, la gente no podía salir de su mismo piso y muchos optaron por estar en el último piso, de cierta forma era lo mejor para ellos. Afortunadamente en la zona no paso a mayores, eso sí, era todo un caos.

Al llegar a mi casa que fueron casi 3 horas, fue todo una odisea, lo primero que hice fue prender las redes sociales y la televisión, me percate que muchos de los edificios de la ciudad se habían derrumbado, pero en ese instante también la gente estaba apoyando con cualquier tipo de recurso, en un afecto de solidaridad sobre todo un México que estaba de luto y lo querían levantar.