Las historias detrás de un hallazgo o de una marca

Dentro de los grandes hallazgos y el nacimiento de nuevas marcas siempre hay una historia detrás.

Algunas son muy curiosas, otras interesantes y otras un tanto chuscas, pero siempre hay algo que hace que ese descubrimiento, hallazgo o marca tenga una “bonita historia”.

Vemos el caso por ejemplo del nombre de una compañía llamada Gabriel Co., la cual comenzó haciendo cuernos como accesorios de automóviles.

El fundador, Claude H. Foster, nombró a su firma en honor del ángel Gabriel cuando el cuerno de pulsador apareció en 1914, esta en sí es una curiosa relación de personajes y elementos ¿cierto?

Ya en el mismo tenor de eventos, Foster buscó un producto para mantener a su compañía en el negocio y se encontró con el Snubber.

Estos eran resortes helicoidales auxiliares usados además del resorte de lámina.

Como cada primavera tenía una frecuencia armónica diferente, tendían a anular las oscilaciones del otro. Pero también se sumó a la dureza del viaje y pronto cayó en desgracia.

De este curioso evento, podemos decir que en otro momento de la historia (un tanto paralela) se encuentran surgiendo los muelles de aire.

Los resortes neumáticos combinan el resorte y la acción de absorción de choque en una unidad y fueron utilizados a menudo sin los resortes del metal.

La primera fue desarrollada por Cowey Motor Works de Gran Bretaña en 1909.

Era un cilindro que podía ser llenado con aire de una bomba de bicicleta a través de una válvula en la parte superior de la carcasa.

La mitad inferior del cilindro contenía un diafragma de caucho y cordón que, por estar rodeado de aire, actuaba como un neumático. Su principal problema era que a menudo perdía el aire.

La nueva primavera neumática, desarrollada por Goodyear, se encuentra en algunos Lincolns en un modelo tardío. Como las que las han precedido, estas unidades de conducción en el aire son más costosas que los resortes convencionales y los amortiguadores hidráulicos.

Otra historia en paralelo la vemos en la construcción de los amortiguadores hidráulicos.

  1. Houdaille de Francia recibe el crédito por diseñar el primer amortiguador hidráulico realizable en 1908.

Las oscilaciones de los choques hidráulicos con muelles húmedos forzan un fluido a través de pasajes pequeños.

En el choque tubular popular, un pistón con orificios pequeños está unido al chasis y un depósito de aceite cilíndrico se une a la suspensión o eje.

A medida que la suspensión se mueve hacia arriba y hacia abajo, el pistón es forzado a través del aceite, resistiendo la acción del resorte.

Las válvulas unidireccionales permiten utilizar diferentes orificios para controlar la suspensión y el rebote. Esto se llama choque de doble efecto. La última novedad fue el añadir una cámara de gas comprimible en un extremo del depósito de fluido para amortiguar la acción de amortiguación.

¿Te suena la marca Monroe en el mundo de los amortiguadores?

Bueno, es porque Monroe construyó los primeros amortiguadores hidráulicos como equipo original para Hudson en 1933.

A finales de 1930 el amortiguador tubular de acción doble se hizo común en los automóviles fabricados en los Estados Unidos.

En Europa, los amortiguadores hidráulicos de tipo palanca prevalecieron en los años 60’s, se parecían al amortiguadores de fricción de Hartford, pero usaban fluido hidráulico en lugar de una almohadilla de fricción.

Conociendo un poco de esta historia, agradezco que el amortiguador Chevy que uso sea hidráulico, por ello el confort ante los ingratos caminos que suelo transitar.

Acércate a ese compañero de trabajo que te gusta

El sábado pasado, después de recorrer unos locales de venta de comedores de mármol para mí nueva sala, me encontré con una compañera de la universidad que no veía desde hace mucho tiempo. Mientras platicábamos en la calle, decidimos ir a comer a algún lugar cercano para ponernos al día con nuestra vida después de haber terminado la universidad.

Ella me contó que estaba trabajando y que estaba a punto de casarse, yo le comenté que me había mudado de casa y que igualmente trabajaba en una revista de moda. Cuando me preguntó si tenía algún novio por ahí, me sonrojé al instante, un chico de mi trabajo me gustaba mucho, pero no tenía idea de cómo acercarme o qué decirle, tenía miedo de cometer algún error y alejarlo o que pensara cosas raras de mi o me odiara.

Ella se empezó a reír, no en burla, sino diciéndome que no era algo del otro mundo y que para conocer ese tipo de cosas, reacciones o situaciones, se debe hacer con la práctica. Me comentó que todos nacimos sin saber cómo reaccionar antes una persona que nos gusta y lógicamente siempre nos da miedo dar ese paso inseguro que puede desencadenar muchas probabilidades.

Además, hizo hincapié que si todo no salía como yo lo esperaba, que no me desanimara, hay muchos hombres en la Tierra y que alguno de ellos estará encantado de recibir mis miradas y sonrisas, de conocerme y de convivir con una persona tan extraordinaria como yo.

No supe qué decirle, me sentía avergonzada y agradecida. Y con un poco más de confianza en mí misma, le pregunté qué era lo que tenía qué hacer.

Me dijo que antes que nada, debía estar segura de lo que sentía, ya que si a él le llegaba a interesar y solo era un mero juego, lo terminaría lastimando. Le comenté que sí, que estaba segura de mis sentimientos. Después me dijo que me relajara, que lo disfrutara, que coquetear o acercarme al chico no debería ponerme nerviosa, o no lo suficiente como para tartamudear, ya que lo asustaría.

Me comentó que primero lo mirara y le sonriera, no todo el tiempo como si lo estuviera acosando, pero que una sonrisa traviesa un par de veces le llamará la atención. Me dijo que tratará de encontrarlo en el café o en la máquina de copias y que poco a poco empezara a hacerle conversación. Preguntas como qué rico café ¿no crees? O este café sería más rico si hubieran galletas de por medio. Algo sencillo con lo que empezar, si a él le interesa continuará con la conversación y poco a poco comenzaríamos a platicar más o a vernos más.

Me dijo que es de vital importancia que sonría, aunque no mucho y todo el tiempo y que si noto que un silencio incómodo se presenta entre los dos, deje el momento para otro día, ya habrá otro tema de qué platicar.

Con los nervios de punta, decidí hacerlo el lunes, solo espero que me vaya bien. Deséenme suerte.